Ferrari 812 Superfast
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812 Superfast

Ferrari 812 Superfast: La Última Resistencia del V12 Puro

A los oídos modernos, el nombre “Superfast” (súper rápido) podría sonar fácilmente como un adjetivo de marketing un tanto ingenuo, hiperbólico o anticuado sacado directamente de la exagerada década de los 60 (y, de hecho, lo es: rinde un deliberado homenaje histórico al exclusivo y clásico Ferrari 500 Superfast de 1964). Sin embargo, cuando se aplica en el contexto del Ferrari 812, este término pierde toda connotación nostálgica y se convierte en una descripción científica, cruda, exacta y puramente fáctica de lo que hace la máquina.

Cuando este vehículo fue lanzado al mercado mundial en el año 2017 con la ardua tarea de reemplazar al ya inmensamente rápido y exitoso F12berlinetta, el flamante 812 Superfast reclamó de manera instantánea el codiciado título de ser el automóvil de producción en serie con motor de aspiración natural (atmosférico) más potente y furioso jamás construido por el hombre.

En una era contemporánea asfixiante donde absolutamente todos y cada uno de sus competidores (e, irónicamente, incluso la propia marca Ferrari en sus otras líneas de modelos V8) se estaban moviendo y rindiendo en masa y por fuerza legal hacia la eficiencia silenciosa de la turboalimentación y la hibridación eléctrica pesada, el 812 se erigió alto, terco y desafiante. Se presentó al mundo como un testamento en movimiento: no tiene caracolas de turbo. No esconde motores eléctricos en su caja de cambios. No hay enchufes. Simplemente ofrece la violencia térmica de 12 enormes cilindros trabajando al unísono, 6.5 litros de desplazamiento puro, y una aguja del cuentavueltas que no para de escalar y gritar hasta llegar a unas asombrosas y dolorosas 8.900 revoluciones por minuto.

El Motor Sagrado: F140 GA

En el centro exacto del universo de este coche se encuentra el portentoso motor F140 GA. Estructuralmente, es cierto que es una evolución genética del fantástico bloque motor que propulsaba al F12 anterior, pero la realidad industrial es que más del 75% de todos sus componentes internos son completamente nuevos y rediseñados desde cero para soportar más estrés.

  • Desplazamiento Mayor: La capacidad pulmonar total del motor se incrementó sustancialmente, pasando de los 6.3L del F12 a unos redondos 6.5 litros. Este crucial aumento de volumen no se logró ensanchando los cilindros, sino a través de un alargamiento preciso de la carrera de los pistones (longer stroke).
  • Inyección a Alta Presión: El 812 marcó un hito al ser el primer motor V12 de calle de Ferrari en utilizar y montar un agresivo sistema de inyección directa de gasolina a 350 bares de presión. Este sistema de ultra-alta presión actúa como un láser, atomizando y vaporizando el combustible dentro del cilindro de una manera tan finísima y precisa que evita en gran medida la formación y escape de micro-partículas perjudiciales de hollín inquemado. Esta magia tecnológica es la única razón real por la que este gigantesco motor pudo homologarse y cumplir milagrosamente con las estrictas regulaciones de emisiones Euro 6 vigentes, y lo logró sin tener que sacrificar ni un solo caballo de potencia o amordazar el sonido por el camino.
  • Potencia Desmedida: La salida final en el banco de pruebas arroja unos espeluznantes 800 caballos de vapor (CV) / 789 hp al picudo régimen de 8.500 rpm.
  • Par Motor: Genera unos demoledores 718 Nm (530 lb-ft) de par máximo a las 7.000 rpm (destacando que un utilísimo 80% de esa inmensa fuerza ya está disponible para el pie derecho desde apenas las 3.500 rpm).
  • Admisión Dinámica: El motor está equipado con un complejísimo sistema de tractos de admisión de geometría variable, una valiosa tecnología derivada de años de investigación en la Fórmula 1, que permite literalmente a las “trompetas” del motor alargarse o acortarse hidráulicamente cambiando su forma interna física en tiempo real para lograr respirar de la forma más eficiente posible tanto si está paseando a bajas rpm como si está gritando a altas rpm.

El rotundo resultado de toda esta brujería mecánica es un motor que se siente infinito, que parece carecer por completo de fondo (bottomless). A diferencia de un torpe motor turboalimentado común que te golpea duro abajo pero que, inevitable y asmáticamente, se queda sin aire, empuje y fuelle mucho antes de llegar a la línea roja, el inmenso V12 del 812 hace exactamente lo contrario: empuja, tira y acelera con más violencia, más fuerza y más rabia cuanto más rápido te atrevas a hacerlo girar.

La firma sonora que emite no es solo ruido; es una sinfonía mecánica operística compleja. Es una superposición perfecta en capas de los ásperos ruidos metálicos de succión de la admisión cruzándose en armonía con el aullido agudo y rasgado del gas saliendo a presión por el escape; un fenómeno acústico orgánico que, sencillamente, ningún sofisticado sistema de altavoces de coche moderno o simulador puede soñar siquiera con igualar o replicar digitalmente.

Paso Corto Virtuale 2.0 (Dirección a las Cuatro Ruedas)

Cualquier ingeniero novato admitiría que intentar canalizar y transmitir 800 agresivos caballos de fuerza atmosférica única y exclusivamente a través de los dos neumáticos traseros en un coche que tiene su bloque motor y peso montado en el morro delantero es, en la práctica, la receta matemática perfecta para el desastre, para acabar contra un árbol, o en el mejor de los casos, para generar un espeso humo de neumáticos quemados en cada semáforo.

Para poder domesticar esta absurda cantidad de potencia y hacer que el 812 fuera verdaderamente manejable, ágil y, sobre todo, predecible en las curvas, Ferrari tuvo que emplear de forma intensiva lo que ellos han bautizado tecnológicamente como Virtual Short Wheelbase 2.0 (Paso Corto Virtuale 2.0). En términos puramente técnicos, se trata de un sofisticado y complejísimo sistema de dirección activa a las cuatro ruedas (four-wheel steering).

  • A Baja Velocidad (Para la Agilidad): Cuando se conduce despacio, en ciudad o en lentas carreteras de montaña, las grandes ruedas traseras giran de forma opuesta y contraria a la dirección en la que apuntan las ruedas delanteras. Este sutil movimiento logra “acortar” y encoger de forma virtual y matemática la gran distancia entre ejes del chasis. El asombroso resultado es que hace que este largo, ancho y pesado coche GT se sienta dinámicamente tan ágil, reactivo y maniobrable como si fuera un pequeño y nervioso compacto deportivo (hatchback) al enfrentarse a horquillas y curvas cerradas.
  • A Alta Velocidad (Para la Estabilidad): Sin embargo, cuando la velocidad se vuelve seria en autopista, las ruedas traseras cambian de rol y giran paralela y exactamente en la misma dirección que las delanteras. Esto logra el efecto contrario: “alarga” la batalla virtual del coche, proporcionándole un inmenso y sólido aplomo, una estabilidad inquebrantable y una seguridad total al conductor durante los rápidos cambios de carril para adelantar o al afrontar curvas de radio largo sostenido (sweeping corners) a más de 200 km/h.

Todo esto funciona de forma invisible y combinada con el debut de la nueva Dirección Asistida Eléctrica (EPS) —siendo históricamente el 812 el primerísimo modelo V12 de Ferrari en toda su historia en atreverse a deshacerse y reemplazar el viejo, pesado y comunicativo sistema de cremallera de asistencia hidráulica clásica—. El resultado de esta alquimia dinámica es que el 812 se siente inicialmente de forma enervante y casi aterradora por su extrema y nerviosa agilidad frontal. Literalmente: tú tan solo insinúas el giro moviendo unos milímetros el volante, y el pesado y largo morro del coche se clava y se lanza como un dardo hacia el vértice de la curva de forma violenta e instantánea, casi telepáticamente, sin mostrar el más mínimo ápice o retraso de balanceo perezoso.

Aerodinámica: Inteligencia Pasiva y Activa Oculta

Si bien es cierto que el 812 tiene un aspecto visual tenso, muy agresivo y casi enfadado que atrae miradas, absolutamente todo su complejo lenguaje de diseño exterior está subyugado y dictado de forma estricta por la extrema necesidad empírica de gestionar inteligentemente las altísimas presiones del flujo de aire para evitar salir volando de la pista.

  • La “Sonrisa” del Morro: La inmensa toma de aire y parrilla frontal principal tiene un tamaño desproporcionado no por capricho de diseño, sino porque es matemáticamente necesario que sea masiva y tragona para poder lograr enfriar, de forma rápida y constante, el infierno termodinámico que genera el V12. Ocultas ingeniosamente en el oscuro interior de esta gran parrilla, existen unas pequeñas trampillas o solapas (flaps) puramente pasivas. Estas solapas, en un derroche de elegancia técnica, no tienen motores eléctricos pesados; están calibradas para abrirse de golpe y ceder única y exclusivamente empujadas por la bruta fuerza física de la inmensa presión del aire que golpea el morro a altísimas velocidades aerodinámicas. Al abrirse de esta forma tan orgánica, dirigen hábilmente el flujo de aire por debajo de los bajos del coche, provocando intencionadamente que el difusor aerodinámico del suelo pierda su efecto suelo (stall), logrando así reducir drásticamente el excesivo lastre aerodinámico (drag) parásito que le impediría seguir acelerando libremente hacia su elevada velocidad máxima.
  • Los Flancos y Costados: Las inmensas, evidentes y profundas hendiduras (scallops) excavadas violentamente a lo largo de las grandes puertas no están ahí solo para verse agresivas (style); su función de ingeniería vital es actuar como cañones para canalizar velozmente el aire limpio y alejarlo de forma eficiente de los destructivos y turbulentos remolinos de aire sucio que generan las ruedas delanteras en movimiento al girar, dirigiéndolo limpia y suavemente en línea recta hacia las tomas de admisión situadas sobre los guardabarros traseros y usándolo para crear más presión vertical y adherencia (downforce).
  • La Zaga Trasera Activa: El difusor aerodinámico inferior trasero del coche, inteligentemente pintado del mismo color de la carrocería en lugar del típico carbono negro mate, no es estático en absoluto. Alberga y esconde tres gruesas aletas activas motorizadas ocultas. Dependiendo de los datos del ordenador, estas aletas se despliegan y se abaten agresivamente y de forma automática hacia abajo un máximo de 14 grados en las curvas para actuar como un ancla y generar cantidades masivas de fuerte carga aerodinámica descendente, o bien, si el piloto pisa a fondo en una larga recta de autobahn, se pliegan y se aplanan completamente para evitar frenar el coche, dejándolo deslizarse como un misil libre de fricción y apuntar a su velocidad final de 340 km/h (211 mph) sin problemas.

La Experiencia de Conducir un 812

El 812 Superfast cubre el 0-100 km/h en 2,9 segundos y el 0-200 km/h en 7,9 segundos —cifras que superan a la mayoría de hipercars de motor central de su generación. La DCT de 7 velocidades en modo Race ejecuta cambios que producen un impacto físico en el asiento; no es un paso suave, es un golpe. Con los sistemas de tracción desactivados, el coche puede derrapar sobre asfalto seco al insertar tercera marcha a altas vueltas. Eso no es una exageración de marketing: es la consecuencia directa de 800 CV sobre el eje trasero en un coche con 1.525 kg.

Interior: Gran Turismo con Pantalla para el Pasajero

A diferencia del 488 o el F8 Tributo —diseñados como cabinas centradas en el conductor—, el 812 es inequívocamente un Gran Turismo. El habitáculo es amplio, cubierto de cuero Poltrona Frau y con asientos motorizados calibrados para largas distancias. Una novedad del 812 fue la introducción de una pantalla táctil opcional para el pasajero integrada en el salpicadero, que permite controlar navegación, música y configuraciones de climatización sin interferir con los controles del conductor.

El Linaje V12 de Motor Delantero

El 812 Superfast fue seguido por el 812 Competizione (819 CV, 2022) y el 812 GTS descapotable, cerrando la era del V12 atmosférico de motor delantero antes de la llegada del 12Cilindri en 2024. La diferencia entre el 812 y el 12Cilindri no es solo potencia: el nuevo modelo integra 8 CV eléctricos adicionales y una arquitectura de gestión híbrida que el 812 no tiene. El 812 Competizione, con solo 999 unidades, ya se intercambia en el mercado secundario por encima de su precio original de €340.000.